Miércoles, Marzo 12, 2014


publicado a las 21:59 | en la categoría General
 
 

Desde el corazón de las comunas

Ante la palabra comunas, cada quien construye imaginarios, pregunta, se responde, guarda silencio, muchos son ajenos a ese palpitar de la ciudad que despierta tímida entre el verde de las montañas. Ver desde las comunas la ciudad Medellín, llena de edificios, no deja de ser un contraste de habitantes, de viviendas, de oportunidades. Dos ciudades se erigen rebeldes en medio de alegrías y llanto, llenas de contradicciones y esperanza, de violencias que se adormecen y despiertan.

Y es en pleno corazón de las comunas, donde las mujeres, a pesar de los mismos encuentros y desencuentros, de las mismas palabras y certezas, intentan salir del laberinto y unir puntos, entrelazar hilos de ese tejido colectivo que apenas inician, movilizándose en torno a su propio crecimiento. Ellas privilegian algunos senderos como el del estudio, aprender a leer y escribir, terminar su bachillerato, invocar historias, tiempos, espacios, que se multiplican, experiencias duras, otras bellas; quiebres de principios y finales que las hacen habitantes de las comunas. Caminos que se abren o se cierran, caminos en los que se tejen redes de compañerismo. Para ellas el programa de educación La escuela busca a la mujer adulta, y que se desarrolla en las comunas 4, 6, 8, 60 y 70 de Medellín, que lidera Cedecis, les ha brindado momentos de alegría, porque pueden compartir con otras mujeres un interés común que aguardan semanalmente, a falta de instalaciones deportivas y culturales adecuadas para el sano esparcimiento de todos sus habitantes.

Tuve la oportunidad de trabajar con estas mujeres en asesorías psicológicas y de leerles poesía a más de 250 mujeres en la comuna ocho. Ellas tenían un acercamiento a la escritura como una manera de resignificar el cuerpo y sus experiencias a través del programa La letra con amor fluye, liderado por la poeta, lamentablemente fallecida, Piedad Morales.

Por eso a finales del 2013, que se estaba celebrando un encuentro de Edita en el municipio de Envigado, me atreví a invitar a dos poetas españoles: Uberto Stabile e Inma Luna, para que les leyeran su poesía a estas mujeres. Les aseguré que pocas veces uno se encontraba con un público tan maravilloso a la hora de hacer una lectura. Me constaba, y ellos creyeron en lo que les decía.

Yo estaba convencida de que iba ser un encuentro afortunado para las mujeres de la comuna ocho como para los poetas. Porque cuando la escritura explora ese mundo subterráneo de extravíos y dudas, de alegrías y angustias, siempre los hombres y mujeres estarán dispuestos a escuchar eso que resuena del otro y se hace propio. Ernesto Sabato en el Escritor y sus fantasmas va a hacer referencia a Dostoievski y va argumentar que cualquier tipo de arte que devele el yo conmueve el corazón de los hombres, los desnuda, los pone en evidencia. El arte, va a proseguir él, exorciza los demonios enclaustrados en el abismo para hacer catártico ese momento de impotencia que se retrata y va más allá, agregando que en las obsesiones parecidas a la de los lectores, vivifica sus desvaríos.

Por eso me arriesgue a llevarlos, y el asombro no se hizo esperar. Estas mujeres, entre 16 y 60 años, no apartaron los ojos de los poetas, veían sus vidas reflejadas en los poemas, esas eran sus vidas, trenzadas por otras manos, como si no supieran que ellas mismas podían tejer en su propia rueca los sueños. Ni un suspiro se escuchaba mientras ellos leían. Algunas leyeron sus poemas, unas se atrevieron a preguntar, otras pidieron la dirección de Facebook y en donde podían conseguir sus libros o que les dejaran algunos de sus libros.

Después de la lectura, los poetas se miraban conmovidos, porque ellas querían dejarlos con ellas, pedían que continuaran la lectura. Para ellas fue un momento de catarsis. El nombrarse dolores y desgarramientos interiores, hizo que la emoción se tomara el improvisado escenario de un aula de clase; se tuvieron que conformar dos grupos, dos lecturas. Ellos no esperaban un público tan genuino y especial. A partir de aquí se nos hizo urgente un derrotero que no se quedara solo en esa lectura. Nos urgía pensar en una propuesta permanente. Entonces, Uberto Stabile me propuso hacer una convocatoria a nivel mundial, de solidaridad con estas mujeres, para que les llegara una postal, por eso, hemos denominado este proyecto Arte correo Medellín.

El fin es que desde todas partes del mundo les lleguen mensajes de solidaridad, animándolas en su deseo de aprender a leer y escribir, terminar su bachillerato y aspirar, luego, a la capacitación en algún oficio.

Ya nos están llegando postales, sigamos participando, y extendiendo la convocatoria que hemos anexado al final. Igualmente es importante que manden una pequeña biografía, pues se publicarán algunas de las postales en el blog.

María Helena Gilraldo González

(Medellín)

 
 

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